Memorias sudadas

Me falla la memoria.
Me falla por buena.

Recordar es el infierno de volver a sentir placer, oler almohadas con olor a vainilla y restos de sudores salados.
Es volver a sentir la arena que traíamos en los pies las noches locas en las que te tumbaba sobre la cama aún vestida de vergüenza.

Qué fácil es recordar, y qué coño, pocas son las ganas de olvidar.

Siempre me acuerdo de nuestras canículas de invierno, noches de abrigo bajo tu piel, en las que el vello no se erizaba por frío sino por lujuria.
Noches en las que rajaba mi cordura con el filo de tu espalda, noches en las que las empuñaduras de tus caderas eran la horma de mis manos.

Pero ahora no queda más que recordar.

Y correrme de rabia pensando en que no estás.

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El tardón

El Tardón

Pues resulta que soy un tardón.

Sí, cualquier persona que me conozca os lo dirá.
Mis amigos suelen decirme que llegaré tarde al día de mi propia boda y probablemente sea verdad, en el caso de que ese día llegue.
A veces me retraso 10 minutos, otras media hora, otras incluso una hora.

La vez que más me retrasé fueron 10 meses.
Sí, aunque penséis que no puede ser que es imposible, es cierto, 10 meses justos son los que me retrasé.

Ella llegara puntual a la cita, puntual y con la maleta llena de ilusiones, dispuesta a entregar toda su amor a la causa, y así lo hizo, bueno de hecho lo hizo todo.
Amordazaba las agujas del reloj estando juntos, mientras yo me limitaba a observar.
Cruzaba mundos para llegar hasta la silla de la que yo no me movía.
Siempre llegaba puntual, pero nunca me reprochó nada, quizás ese fue el fallo.
El tiempo pasaba, las agujas giraban

Un buen día me desperté, pasaran 10 meses.

10 meses tarde… salí corriendo, desesperado, corazón en mano, pero en lugar de estar ella había un reloj con las agujas rotas; debajo de él, un papel que decía:

“Esperé tanto como te quise”

Pues eso.

Es lo que tiene llegar tarde…nadie espera por tí eternamente.

Fin

IMG_1672Sabía que era el fin.

Esa mañana se dió cuenta, mientras se acercaba a los acantilados, de que ya nada era como antes.
Hacía meses que él no la miraba como antaño, cuando se despertaba por la mañana y lo sorprendía espiándola mientras dormía.
Hacía meses que con los besos no se cerraban sus ojos.
Hacía meses que quitarse las braguitas delante de él, no era otra cosa que la excusa perfecta para poner una lavadora.

“Todo va bien” le decía.

Entonces si todo va bien, ¿por qué me siento tan sola?

Se despojó de todo lo que le pesaba; sus celos, sus penas, sus heridas, sus ropas.
Desnuda, se tumbó y dejó llevar por el ruido de las olas chocando contra las paredes que él había levantado entre los dos.
La rugosidad de las rocas empezaba a hacer mella en su piel, a tatuar de nuevo una historia, que esta vez terminaría sin puntos suspensivos.

“No queda más soledad que la mía, no hay más cobardía que la tuya”

Se levantó, secó sus lágrimas, y antes de saltar al vacío, recordó que para perderse, se necesita de alguien que te haga sufrir muchísimo más.

Se giró, sonrío, y se fue a tomar una cerveza bien fría.

Cada uno en su deseo

A veces me pregunto cómo sería ver el mundo desde tus ojos, sentir los azotes del viento desde tu pelo, humedecer la vida desde tus labios, rozar el suave tacto de tu piel desde tus manos. ... ... Bah, miento, la verdad es que no hay como perderse en tu mirada, enredarme en tu melena, hacer vida en tu boca endemoniada o recorrer cada centímetro de tu mapa. Dejo las preguntas a quien no pueda responderlas. Cada uno en su papel, cada uno en su deseo.A veces me pregunto cómo sería ver el mundo desde tus ojos, sentir los azotes del viento desde tu pelo, humedecer la vida desde tus labios, rozar el suave tacto de tu piel desde tus manos.

Bah, miento, la verdad es que no hay como perderse en tu mirada, enredarme en tu melena, hacer vida en tu boca endemoniada o recorrer cada centímetro de tu mapa.

Dejo las preguntas a quien no pueda responderlas.
Cada uno en su papel, cada uno en su deseo.

Mamá, quiero ser artista.

Tocabas notas mudas con instrumentos hechos de ti
Un ombligo con eco, unos ojos sin salvavidas con gritos de socorro, un desafío que por meta me regala un sí de pecho, unas manos tamborileras tocando en mi malsonante corazón…

De pequeña le decías a tu madre eso de :”Mama, quiero ser artista”, hoy en día no sé qué límite tiene tu arte, lo que sé es que la obra, lo eras tú.

Tan subjetiva, tan abstracta, tan inspiradora, tan desgarradora, tan criticada, tan incomprendida…

Y me enamoré, me fasciné, me inspiré, creé de la nada historias del ayer.
Porque eras tú, eras el medio que puso un principio a todos mis finales.

Otro más.

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Propuestas sobre un futuro incierto

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-Que tus antojos de mujer desganada me los coma con cenas improvisadas y canciones de chimenea.

-Que el monstruo que hay debajo de tu cama no sea más que la mota de un polvo que todavía no echamos.

-Que los volantes de tu falda no circulen más en torno a la soledad y que para perderme en ellos me sobro yo y mis 0.69 grados de ti en sangre.

-Que tus braguitas me las lleve por bandera a cualquier lugar que no sea de tu devoción.

-Que a la mierda el “in line”; “in love” es el único estado que debería interesarnos.

Y que no sé a qué coño esperas, para hacer de esto un pasado certero

Ella: Pily

©2010-2014 Socram Photo&Phobia

Despechoría

Siempre supe que algún día tus besos dejarían de decir la verdad, que el ardiente contacto de tus labios se transformaría en el más insípido de los helados.

Que nuestra saliva dejaría de crear elementos químicos aún desconocidos para convertirse en la pestilente agua que corre por un viejo tejado abandonado.

Siempre supe que acabarías pidiéndome intereses por mi préstamo de vida feliz.

Pero olvídate, no pienso hipotecarla.

©Socram Photo&Phobia

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No te buscaba

No te buscaba

Yo no te buscaba.

No te buscaba y apareciste en medio de un campo de cadáveres carentes de corazón.

Apareciste en un espacio tiempo descontrolado donde no importaba ni quien, ni como, ni cuando; en este vórtice especial en el que mucho menos importaba la profundidad de la herida.

No te buscaba, y apareciste con paciencia y tesón, un antídoto frente a mi irracionalidad, un beso en mi nudillos sangrientos.
Aparcaste tus calmantes manos sobre mi pecho desbocado, chutándome esta tranquilidad ya olvidada.

Yo no te buscaba, y ahí estabas, regalando tiempo, acortando distancias, poniendo brazos por alas y corazón por reactor.

Yo no te buscaba.

Y sin embargo, ahora lo hago siempre que te levantas de mi lado.